The London Convention 1786



CONVENCION

Concluida en Londres el 14 de Julio de 1786, entre su majestad católica y el rey de la Gran Bretaña, pare explicar, aplicar y hacer efectivo lo estipulado en el articulo 60. del tratado definitivo de paz del ano de 1786.

Tomando del libro “Belice”, por el doctor Francisco Astur.

Segunda Edición . Publicado en Guatemala en Junio de 1941

Los reyes de España y de Inglaterra, animados de igual deseo de afirmar por cuantos medios pueden la amistad que felizmente subsiste entre ambos y sus reinos; y deseando de común acuerdo precaver hasta la sombra de desavenencia que pudiera originarse de cualesquiera dudas, malos inteligencias u otros motivos de disputas entre los súbditos fronterizos de ambas monarquías, especialmente en países distantes, cuales son los de América: han tenido por conveniente arreglar de buena fe un nuevo convenio los puntos que algún día pudieran producir aquellos inconvenientes, que frecuentemente se han experimentado en tiempos anteriores. A este efecto ha nombrado el Rey Católico don Bernardo del Campo, Caballero de la distinguida Orden de Carlos III, Secretario de ella, y del Supremo Consejo de Estado, y su Ministerio Plenipotenciario cerca del Rey de la Gran Bretaña; y su Majestad Británica ha autorizado igualmente al muy noble y muy excelente señor Francisco, Barón Osborne de Kiveton, Marques de Carmarthen, su Conejero privado actual, y principal Secretario de Estado, del Departamento de Negocios Extranjeros etcétera, etcétera, quienes habiéndose comunicado mutuamente sus respectivos poderes, dados en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Articulo 1 – Los súbditos de Su Majestad Británica y otros colonos que hasta el presente han gozado de la protección de Inglaterra, evacuaran los países de Mosquitos igualmente que el continente en general, y las islas adyacentes, sin excepción, situadas fuera de la línea abajo señalada, como que ha de servir de frontera a la extensión del territorio concedido per su Majestad Católica a los ingleses para los usos especificados en el articulo 3 de la presente Convención y en aditamento se los países que ya se les concedieron en virtud de las estipulaciones en que convinieron los comisarios de las dos coronas el ano 1783.

Articulo 2 – El Rey Católico, para dar pruebas por su parte al Rey de la Gran Bretaña, de la sinceridad de la amistan que profesa a S. M. y a la Nación Británica, concederá a los ingleses limites mas extensos que los especificados en el ultimo Tratado de Paz; y dichos limites del terreno aumentado por la presente Convención se entenderán de hoy en adelante del modo siguiente:

La línea inglesa, empezando desde el mar, tomara el centro del rio Sibún o Javón, y por el continuara hasta el origen del mismo rio; de allí atravesara en línea recta la tierra intermedia hasta cortar el río Wallis; y por el centro de esta bajara a buscar el medio de la corriente hasta el punto donde debe tocar la línea establecida ya, y marcado por los comisarios de los dos coronas en mil setecientos ochenta y tres; cuyos limites según la continuación de dicha línea, se observarán conforme a lo estipulado anteriormente en el tratado Definitivo.

Articulo 3 – Aunque hasta la hora no se ha tratado de otras veniajas que la de palo de tinte, sin embargo S. M. Católica, en mayor demonstración disposición a complacer al Rey de la Gran Bretaña, concedería a los ingleses la libertad de cortar cualquier otra madera, sin exceptuar la caoba y la de aprovecharse de cualquiera otro fruto o producción de la tierra en su estado puramente natural y sin cultivo, que transportado a otras partes en su estado natural pudiese ser un objeto de utilidad o de comercio, sea para provisiones de boca o sea para manufacturas. Pero se conviene expresamente en que esta estipulación no debe jamás servir de pretexto para establecer en este país ningún cultivo de azúcar, cale, cacao u otras cosas semejantes ni lábica alguna o manufactura, por medio de cualesquiera molinos o maquinaria, o de otra manera no entendiéndose no obstante esta restricción para el uso de los molinos de sierra para la corta u otro trabajo de la madera; pues siendo incontestablemente admitido que los terrenos de que se trata, pertenecen todos en propiedad a la corona de España, no puede tener lugar establecimientos de tal clase, ni la población que de ellos se seguiría.

Sera permitido a los ingleses transportar o conducir todas estas maderas y otras producciones del local, en su estado natural y sin cultivo, por los ríos hasta el mar, sin excederse jamás de los limites que se les prescriben en las estipulaciones arriba concedidas, y sin que esto pueda ser causa de que suban los dichos ríos fuera de sus limites que en los parajes que pertenecen a la España.

Articulo 4 – Sera permitido a los ingleses ocupar la pequeña isla conocida con los nombres Casina o St. George’s Key o Cayo Casina, en la consideración a que la parte de las costas que hacen frente a dicha isla consta ser notoriamente expuesta a enfermedades peligrosas. Pero esto no ha de ser sino para los fines de una utilidad fundada en la buena fe; y como pudiera abusarse mucho de este permiso, no menos contra las intenciones del Gobierno británico, que contra los intereses de la España, se estipula aquí como condición indispensable que ningún tiempo se ha de hacer allí la menor fortificación o defensa, ni se establecerá cuerpo alguno de tropa, ni habrá pieza alguna de artillería; y para que se verifique de buena fe al cumplimiento de esta condición sine qua non, a la cual los particulares pudieran contravenir sin conocimiento del Gobierno británico, se admitirá dos veces al ano un oficial o comisario español acompañado de un oficial o comisario ingles, debidamente autorizados, para que examinen el estado de las cosas.

Articulo 5 – La nación inglesa gozara la libertad de carenar sus naves mercantes en el triangulo comprendido entre el punto Cayo Casina y el grupo de pequeñas islas situadas en frente de la parte de la costa ocupada por los cortandores a ocho legues de la distancia del rio Wallis, siete de Cayo Casina y tres del Rio Sibun, cuyo sitio se ha tenido siempre por muy a propósito para dicho fin. A este efecto se podrán hacer los edificios y almacenes absolutamente indespensables para tal servicio. Pero esta concesión comprede también la condición exrresa se no levantar allí en ningún tiempo fortificaciones, poner tropas o construir obra alguna militar, y que igualmente no será permitido tener de continuo embarcaciones de guerra, o construir un arsenal ni otro edificio de pueda tener por objeto la formación de un establecimiento naval.

Articulo 6 – También se estipula que los ingleses podrán hacer libre y tranquilamente la pesca sobre la costa terreno que se les señalo en el ultimo Tratado de Paz, y del que se les añade en la presente convención; pero sin traspasar sus términos limitados a la distancia especificada en al articulo precedente.

Articulo 7 – Todas las restricciones especificadas en el Tratado de 1783 para conservar integra la propiedad de la soberanía de España en aquel país, donde no se concede a los ingleses sino la facultad de servirse de las maderas de varias especies, de los frutos, y de otras producciones en su estado natural, se confirman aquí; y las mismas restricciones se observarán también respecto a la nueva concesión. Por consecuencia los habitantes de aquellos países solo se emplearán a la corta y el transporte de las maderas y en la recolección y el transporte de los frutos, sin pensar en otros establecimientos mayores, ni en la formación de un sistema de gobierno militar ni < illegible > excepto aquellos reglamentos que SS. MM. Católica y británica tuvieron por conveniente establecer para mantener la tranquilidad y el buen orden entre sus respectivos < illegible >.

Articulo 8 – Siendo generalmente sabido que los bosques se conservan y multiplican haciendo las cortes < illegible > y con < illegible >, los ingleses observaran esta < illegible > cuanto les sea posible, pero si a pasar de todas sus precauciones … < illegible > … en este caso el Gobierno español no pondrá dificultad en proveer de ellos a los ingleses a un precio justo y razonable.

Articulo 9 – Se observarán todas las precauciones posibles para impedir el contrabando; y los ingleses cuidaran de conformarse a los reglamentos que el Gobierno española tuvieren con ellos bajo la condición de que se dejara a los ingleses en el goce pacifico de las diversas ventajas insertas a su favor en el ultimo tratado, o en las estipuladas en la presente convención.

Articulo 10 – Se mandará a los Gobernadores españoles concedan a los referidos ingleses dispersos todas las facilidades posibles para que según las estipulaciones del articulo 6 del Tratado Definitivo de 1783 relativas al país apropiado a su caso en dicho articulo.

Articulo 11 – Sus majestades, Catolica y Britanic, para evitar toda especie de duda locante a la verdadera constuccion del present convenio, juzgan necesario declarar que las condiciones de est aconvencion se deberá observar según sus sinceras intenciones de asegurar y aumentar la armonía y la buena inteligencia que tan felizmente subsisten ahora entre Sus Majestades.

Con esta mira se obliga Su Majestad Británica a dar las ordenes mas positivas para la evacuación de los países arriba mencionados por todos sus súbditos, de cualquiera denominación que sean. Pero si a pesar de esta declaración, todavía hubiere personas tan audaces que retirándose a lo interior del país, osaren ponerse a la evacuación total ya convenida, Su Majestad Británica muy lejos de presentarles el menor auxilio o protección, lo desaprobara en el modo mas solemne: como la hará igualmente con los que en adelante intentasen establecerse en territorio perteneciente al dominio español.

Articulo 12 – La evacuación convenida se efectuará completamente en al termino de seis meses después del cambio de las ratificaciones de esta convención o antes si fuera posible.

Articulo 13 – Se ha convenido que las nuevas concesiones escritas en los artículos precedentes en favor de la nación inglesa tendrán lugar así que no haya verificado en un todo la sombra dicha evacuación.

Articulo 14 – Su Majestad Católica < illegible > de su humanidad, promete al rey de Inglaterra que no usara de severidad con los indios mosquitos que habitan parte de los países que deberán ser evacuados en virtud de esta convención, por causa de las relaciones que haya habido entre dichos indios y los ingleses, y Su Majestad Británica ofrece por su parte que prohibirá rigurosamente a todos sus vasallos suministren armas o municiones de guerra a los indios in general, situados en las fronteras de las posesiones españolas.

Articulo 15 – Ambas cortes se entregarán mutuamente duplicados de las ordenes que deban expedir a sus Gobiernos y Comandantes respectivos en América, para el cumplimiento de este convenio; y se destinara de cada parte una fragata u otra embarcación de guerra proporcionada para vigilar juntas y de común acuerdo, que las cosas se ejecuten con el mejor orden posible, y con la cordialidad y buena fe de que los dos Soberanos han tenido a bien dar el ejemplo.

Articulo 16 – Ratificaran esta Convención SS. MM. Católica y Británica, y se canjearan sus ratificaciones en el termino de seis semanas, o antes si pudiere ser.

En fe de lo cual Nos, los infracitos Ministros Plenipotenciarios de SS. MM. Católica y Británica, en virtud de nuestros respectivos planos poderes, hemos firmado la presente Convención y hecho poner en ella los sellos de nuestras armas.

Hecho en Londres a 14 de Julio de 1786

(L.S.) El Caballero del Campo

(L.S.) < illegible >


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